Conclusiones y resoluciones del encuentro “Proyecciones de la Lucha Revolucionaria en América Latina”

30.Oct.06    Internacionales
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…no sólo por principio, sino fundamentalmente por cuestiones de estrategia los revolucionarios organizados en nuestra Patria Grande estamos obligados a coordinar nuestras luchas y construir una estrategia de derrota continental al Imperialismo


La dominación imperialista es altamente inestable. Como en la Historia de todos los grandes Imperios, en su momento de mayor decadencia es cuando se vuelven más bestiales. La solución militar de toda la política es un claro síntoma de descomposición de los imperialistas.

Así tanto en Irak como en Afganistán se encuentran en una situación de estancamiento donde además de ir perdiendo paulatinamente consenso internacional se han topado con formidables fuerzas populares que resisten efectivamente la invasión.

Las heroicas milicias del Hizbullah propinaron un duro revés militar a la aventura del sionismo israelí en El Líbano. La República Islámica de Irán y Corea del Norte continúan con su plan de desarrollo nuclear a pesar de las amenazas norteamericanas, haciendo gala de soberanía y cohesión nacional.

En tanto en América Latina los yanquis intentan volver a retomar las riendas, contrarrestar las iniciativas bolivarianas y abortar el despertar de los Pueblos.

Por eso es que no sólo por principio, sino fundamentalmente por cuestiones de estrategia los revolucionarios organizados en nuestra Patria Grande estamos obligados a coordinar nuestras luchas y construir una estrategia de derrota continental al Imperialismo.

Todas las organizaciones revolucionarias tienen el deber histórico de prepararse para repeler eventuales avanzadas de los yanquis en nuestro continente, tienen que prepararse para defender los espacios que hemos ido conquistando y que los yanquis pretender boicotear y aniquilar.

En este escenario es que las organizaciones reunidas en el Encuentro “Proyecciones de la Lucha Revolucionaria en América Latina” hemos llegado a un acuerdo general para materializar un proceso de solidaridad, intercambio y cooperación entre los sectores revolucionarios del cono sur de nuestro continente.

Este proceso se sostiene en términos generales en el carácter y contenido anti imperialista de nuestros proyectos políticos, en la certeza de la necesidad de la unidad latinoamericana y del carácter socialista de las transformaciones que proponemos en nuestras sociedades dependientes, explotadas y empobrecidas.

Manifestamos nuestra solidaridad militante con quienes en todos los rincones del mundo resisten y combaten frontalmente al imperialismo y sus lacayos de todo pelaje. Saludamos y apoyamos a la insurgencia colombiana, al movimiento campesino e indígena en Bolivia, Perú, Paraguay y Ecuador, a los trabajadores, pobladores y estudiantes en Argentina, Chile, Uruguay, en fin, a todos los que no concilian con el sistema dominante y sus administradores y buscan tumbarlo por los más diversos medios de lucha.

Condenamos y rechazamos todo tipo de intervención imperialista en nuestros países, así como a quienes servilmente le abren las puertas. En particular, este Encuentro rechaza enérgicamente la reciente aprobación en el Congreso peruano de la flexibilización constitucional que permite el ingreso de personal militar extranjero, situación que va de la mano con las bases militares que pretende instalar en Perú el imperialismo norteamericano con la firma del tratado de libre comercio.

El internacionalismo exige hechos concretos, y no sólo declaraciones, eventos puntuales o actitudes festivaleras, por eso es que hemos acordado iniciar y fortalecer prácticas de trabajo conjunto de corto, mediano y largo plazo, para aportar al fortalecimiento y desarrollo de la organización y lucha popular en el continente.

Mas que generar apresurados referentes o estructuras centralizadas, nuestra opción es implementar iniciativas concretas para cualificar el intercambio político ideológico, la formación de cuadros políticos y sociales, y la difusión de la idea y la acción revolucionaria a través de medios de comunicación de alcance regional, como un aporte a las tareas internacionalistas desde un espacio de trabajo continuo, reconociendo y valorando la existencia de otras iniciativas y el aporte de estas.

Junto a esto, consideramos un deber buscar vías de coordinación para materializar la solidaridad con las luchas de los pueblos en nuestra América, así como de defensa y apoyo a quienes enfrenten la prisión política o la persecución de los Estados y sus aparatos represivos.

Asimismo, nuestra total solidaridad a las y los hermanos de lucha que en su temporal condición de prisioneros de guerra del imperio y sus aliados, resisten y luchan en los diversos países de América Latina y el mundo.

Hemos acordado realizar nuevos encuentros específicamente en el Hemisferio Sur del continente, de acuerdo a las condiciones locales de cada país. En esta dinámica se podrán ir sumando organizaciones que compartan el carácter y contenido de esta iniciativa.

ENCUENTRO DEL CONO SUR

Internacionalistas, Antiimperialistas y Latinoamericanistas

Cuando en el año 2003 el FPMR sancionó su proyecto político, aunque su línea internacional quedó esbozada sólo en términos generales y con el propósito de construirla al calor de las nuevos desafíos y cambios en la esfera mundial, fue suficiente para demarcar las principales tesis, principios y opciones que en la actualidad orientan su conducta contingente y estratégica en este ámbito.

Fue así como asumiendo que la contradicción principal para el período es neoliberalismo versus lo nacional, y teniendo próximo al estado imperialista más agresivo y hegemónico del presente, se consideró determinante profundizar en los contenidos internacionalistas y antiimperialistas poniendo acento en una construcción de adentro hacia fuera que privilegia el interior del país, pero con proyecciones hacia el entorno regional, con el objeto de alcanzar en el mediano plazo convergencia con la mayor cantidad de fuerzas del continente con propósitos cercanos, para aportar a la unidad revolucionaria y a la necesidad de alcanzar a través del intercambio y el trabajo mancomunado, una visión integral de la lucha que los latinoamericanos deberemos dar para lograr un camino compartido en las transformaciones sociales que requerimos como pueblos. O sea, el propósito fue iniciar un camino que perfilara una política concreta y no sólo de manifestación de intenciones, con fines bien claros respecto al enemigo principal y al proyecto revolucionario alternativo, en oposición a las posturas movimientistas y reformistas en el área internacional, que sólo han concluido en festivas actividades y declamaciones tan tibias como inoperantes.

Conferencia de Prensa del FPMR junto a algunos de los representantes de las organizaciones invitadas

Esto fue determinante en el diseño del encuentro internacional que se convocó en Chile, al cual asisten compañeros que representan determinadas experiencias y construcciones del Cono Sur, con los cuales ya se han abierto espacios de diálogo, pero que en esta oportunidad se potencia más allá de lo bilateral recíproco, ya que habrá la posibilidad de interactuar colectivamente en este proceso de relaciones, acogiendo análisis de realidades y posiciones específicas ante los conflictos, compartiendo las tácticas a nivel local y global de los proyectos representados. Todo ello en un marco de fraternidad y proyecciones unitarias que se espera tenga frutos importantes en el futuro mediato.

Un encuentro internacional para seguir luchando que seguramente será también un estímulo a la recomposición del tejido popular y la movilización social de masas en el país; un tipo de actividad que por sus propósitos y características era algo impensable pocos años atrás abiertamente, de reivindicar la lucha internacionalista y antiimperialista sin tapujos, de ahí los sobresaltos del gobierno concertacionista y la derecha chilena, pues deja de manifiesto la potencialidad del campo popular para ejercer sus propias políticas internas y externas, de existir y construir no reconociendo legitimidad de la institucionalidad impuesta y la democracia excluyente y clasista que nos rige.

Ese es el factor que destaca de esta iniciativa más allá de los debates y acuerdos que se logren. Porque se instala en un momento de nuestra contingencia donde los sectores sociales que se mantienen movilizados por sus demandas a nivel de base, ya comienzan a mirar más allá de sus problemas y a interesarse en una superación de los contenidos políticos y tácticas sectoriales, para pasar a una visión nacional que sin duda los arrimará a una concepción continental que ayudará bastante en la caracterización de sus limitantes y posibilidades en una estrategia global y victoriosa.

Este motor propio de conectar las experiencias internas con la coyuntura regional, es lo que verdaderamente inquieta al gobierno, no el “conclave terrorista” como lo ha calificado la prensa del sistema, ni el “peligro de ingreso al país de perseguidos por la legalidad internacional” como declaró Belisario Velasco, artífice de la cartera interior y gran tramoyista cuando se trata de cubrir sus incapacidades con acciones mediáticas (su “mano justa”).

La ambigüedad y dependencia es la clave de la política internacional del gobierno, vistos más de una vez en las votaciones de la ONU cuando se castiga a Cuba sin considerar su calidad de pueblo agredido permanentemente por EE.UU, en la “abstención” en las últimas elecciones al Concejo de Seguridad para tranquilidad de los democristianos y pepedés de no apoyar a Venezuela, y la soberbia con nuestros vecinos en materia económica y política mientras se inclina como bisagra frente las trasnacionales que hoy dominan el mundo.

Estos son los hechos que el campo popular seguramente irá poniendo en su agenda internacional en la medida que se hace fuerte en lo nacional, pasando de los problemas caseros a los del vecindario, empujando desde su óptica la gran corriente bolivariana que recorre nuestra América por la Libertad y la Soberanía.

FRENTE PATRIÓTICO MANUEL RODRÍGUEZ
Santiago, octubre de 2006