Actualidad y perspectivas del movimiento estudiantil

24.Nov.06    Noticias
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El movimiento popular se encuentra hoy sometido, mayoritariamente, a direcciones social liberales, socialdemócratas, reformistas y revisionistas. Por movimiento popular entendemos a los sindicatos, gremios estudiantiles, organizaciones de derechos humanos, cooperativas, asociaciones de jubilados, etc. O sea, cualquier organización que el pueblo asuma en la defensa de sus intereses. De ese sometimiento no escapa, indudablemente, el movimiento estudiantil.


A grandes rasgos, la actual coyuntura económico-política nos muestra la existencia de un gobierno neoliberal, proimperialista, beneficiario de los intereses de la clase burguesa y de las multinacionales.
Un gobierno indudablemente socialdemócrata, erigido sobre la base de una acumulación de más de treinta años, con un origen izquierdista anticapitalista, girando paulatinamente a lo largo de los años hacia posiciones más moderadas y centristas, incorporándose, ya sobre la década del noventa, a la socialdemocracia pura y dura. Bernstein, revisionista del marxismo y fundador del socialismo liberal o democracia social (hoy entendido como socialdemocracia) decía en su Mensaje al Congreso de Stuttgart que “hay que recomendar [a los socialistas] cierta moderación en la declaración de guerra contra el ‘liberalismo’ (…) Respecto del liberalismo, considerado como un gran movimiento histórico, el Socialismo es su legítimo heredero, no sólo en orden cronológico, sino también en sus cualidades espirituales…”. Por lo tanto podemos decir que hoy ser socialdemócrata significa ser neoliberal. El FA y el gobierno tienen mayoría de organizaciones afiliados a esa ideología, por lo que son lisa y llanamente neoliberales. Aún más, el paradigma de partido socialdemócrata en nuestro país es el del propio presidente de la república, o sea el Partido Socialista.
En el año 1993 nuestro MRO se separó de la coalición Frente Amplio. En el discurso de ruptura[*] pronunciado en abril de ese año, decíamos “Nuestra decisión a desvincularnos del FA, de romper con el reformismo que domina la coalición, está basada en la caracterización de la conducción mayoritaria del FA, repetimos, la conducción mayoritaria del FA, calificándola de reformista y socialdemócrata”.
Las razones por las cuales nos separábamos, las habíamos esgrimido un año antes, en nuestro 31 aniversario (1992), en el que decíamos: “Desde el pacto del Club Naval hasta la actual búsqueda de “mayorías para el cambio”, pasando por los acuerdos y acuerditos con la administración Sanguinetti, la posible negociación ante un eventual triunfo del voto verde, la entrega de llaves de la ciudad de Montevideo a los genocidas Bush y Cristiani, así como la asistencia de muchos legisladores del FA al homenaje en el parlamento al presidente norteamericano, los reconocimientos a Pacheco Areco por parte de Tabaré Vázquez, el apoyo “crítico” al MERCOSUR, la venia para ascensos de los militares violadores de los DDHH, los votos para la autorización de la operación Unitas, los viajes de legisladores frenteamplistas a la meca imperial para recomponer relaciones ante un eventual triunfo electoral del FA, las críticas despiadadas a la revolución cubana por su democracia popular en el marco de un régimen de partido único, las declaraciones de no romper con el FMI pues quedaríamos aislados del sistema financiero internacional, la rebaja del programa para las elecciones del 89, las maniobras de cúpula de nuevos grupos, la repartija de cargos de particular confianza en la intendencia con sueldos de privilegio, las golpizas a los ambulantes, el desconocimiento a las decisiones de las bases y coordinadoras respecto al nombramiento de titulares de centros comunales zonales, las políticas de alianzas erráticas sin principio y por fuera de los organismos establecidos, la constitución de “mesas chicas” y “triunviratos”, etc.”

La losa socialdemócrata aplasta al movimiento estudiantil

El movimiento estudiantil no escapa a las vicisitudes que aquejan al resto del movimiento popular. En primer lugar porque los estudiantes no son una clase en sí misma, sino un conglomerado de individuos que pertenecen a diferentes estratos sociales. Históricamente, la “masa” estudiantil ha tenido su origen en las capas o clases medias de la sociedad capitalista. Por una cuestión cuantitativa, la clase dominante es minoría en la sociedad y también en el estudiantado. Por otro lado, la clase obrera, el proletariado, aun siendo mayoritaria en la sociedad, es sensiblemente minoritaria en el estudiantado, debido a las penosas condiciones en las que sobrevive una familia trabajadora en el mundo subdesarrollado y por ende en nuestro país.
Históricamente, los estudiantes han jugado un papel trascendental en la lucha por los intereses de los desposeídos en nuestro país. Desde su surgimiento, allá por el 1900, el movimiento estudiantil ha sido siempre contestatario, combativo, rebelde y hasta revolucionario. Ha habido épocas de mayor o menor combatividad, pero siempre se ha manifestado enérgicamente por sus intereses primero, y luego, a partir de los años 20 del siglo pasado, por los intereses del proletariado.
Fue uno de los puntales de resistencia a la dictadura de Terra del 33, fue prácticamente cooptado por el proceso batllista de mediados de siglo, y retornó a la lucha abierta y descarada contra el sistema a fines de los 60’s. Cuando el golpe cívico militar de 1973, los estudiantes universitarios apoyaron activamente la huelga general de la CNT, ocupando cuatro locales universitarios: Edificio Central, Medicina, Arquitectura y Agronomía. En el año 1982 los estudiantes universitarios fundan la ASCEEP (Asociación Social y Cultural de Estudiantes de la Enseñanza Pública) para luchar contra la intervención militar de la Universidad, realizando en setiembre del 1983 una histórica marcha de decenas de miles de estudiantes que reclaman el cese de la intervención.
Hoy en día encontramos a la conducción mayoritaria de la FEUU aliada a los intereses del gobierno, sirviendo de furgón de cola de sus intereses antipopulares. En secundaria los gremios están, en su mayoría, desarticulados. El IPA (Instituto de Profesores Artigas), junto con el Centro de Estudiantes de Humanidades son de los gremios más activos, propositivos y solidarios con las luchas de la clase. Aunque no logran liderar grandes movilizaciones por intereses propios, ni por los intereses del proletariado.
El gobierno no ha cumplido, y al parecer no cumplirá, con los reclamos históricos del movimiento estudiantil: autonomía y cogobierno para toda la enseñanza; 6% del PBI nacional para la educación; boleto gratuito para todos los estudiantes de educación pública; derogación de programas de estudio impuestos por los organismos internacionales de crédito (saqueo); mejora de la infraestructura edilicia de los centros de educación, así como la creación de centros nuevos; creación de programas de estudio nuevos, con la participación de los estudiantes, etc., etc.
En este marco, en el que ninguno de los reclamos estudiantiles es atendido, el movimiento estudiantil se encuentra desmovilizado, desorganizado y sin participación masiva de los estudiantes. El gobierno impulsó un “Debate Educativo” que sólo sirvió para consumir y malgastar las pocas energías de los gremios estudiantiles más concientes. Una farsa de debate que nunca salió del dominio de la propuesta oficial y sus representantes “oficiosos” en el estudiantado.

El quehacer estratégico

La derrota de los procesos revolucionarios trajo consigo la derrota ideológica. Pero esto no es lo peor. Lo peor es que el movimiento popular acusó recibo de la derrota, pero además la profundizó en su conciencia. Más allá del avance de la ideología dominante, producto de su victoria relativa, el retroceso que provocó el revisionismo cuestionador de las concepciones revolucionarias, ha hecho tanto o más daño.
Esto se manifiesta en las organizaciones de clase (sindicatos, por ejemplo), pero también en el movimiento estudiantil, cuya ventaja (si se puede decir así) con respecto al proletariado es su más fácil y rápido acceso a la cultura.
La única solución, por lo menos desde nuestra óptica, es colocar al movimiento estudiantil al servicio de los intereses de la clase trabajadora. Para esto debe asumir la ideología del proletariado y con ésta como guía reestructurarse orgánicamente, utilizando los métodos organizativos históricos de la clase obrera, estableciendo un programa que contemple no solo sus necesidades, sino también las del proletariado y demás sectores populares explotados. Asumiendo métodos reivindicativos combativos, como ha sido históricamente, enfrentando al sistema y con la mira puesta en la liberación nacional y social de nuestro pueblo, camino al Socialismo.

[*] disponible en forma íntegra en el sitio web del MRO ( www.mro.nuevaradio.org) en la sección Discursos Aniversario.

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Artículo publicado en el Mensuario Construyendo, órgano de prensa de la Coordinadora de Unidad Revolucionaria (CUR), en el N° 21 de noviembre de 2006.


Juventud Guevarista
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