Artículos de: 7 Septiembre 2010

LA SAGA DEL RENEGADO XXIV: MUJICA, LACALLE Y BORDABERRY: GARANTIZAN EL CONTINUISMO

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Una de las categorías marxistas en el materialismo histórico para diagnosticar y tratar de interpretar la realidad es la interinfluencia o relación dialéctica entre la base o estructura económica y la superestructura (sindicatos obreros y patronales, partidos políticos, estado, derecho, ciencia, religión, moral, ética, estética, lo que se denomina la conciencia social.). En una sociedad capitalista dependiente del imperialismo, como la nuestra, su esencia o motor del desarrollo histórico es la lucha de clases y está fundamentada en que la burguesía impulsa un modelo económico de explotación sobre la clase trabajadora y la clase trabajadora resiste y tiene el objetivo de una sociedad sin explotados ni explotadores.
Estos proyectos económico-sociales y políticos se expresan en programas diferentes, donde la defensa de los intereses burgueses fueron asumidos por los partidos de derecha (Blanco, Colorado e Independiente) y la defensa de los intereses populares, a partidos de izquierda (Frente Amplio y otros). La izquierda aglutinada históricamente en el Frente Amplio levantaba un programa histórico de liberación nacional y social, que fue origen de duros enfrentamientos sociales con la gran burguesía aliada al imperialismo en la década del 60 y 70 que culmina con el golpe terrorista de estado de 1973, y ese mismo programa es la base de la resistencia a la dictadura terrorista de estado y bandera en los primeros años de la apertura democrático burguesa. Posteriormente se fue desmontando ese programa histórico de liberación nacional y social hasta convertirse el programa del progresismo frenteamplista en un “sancochado”, un “pastiche”, pero cuya esencia es un modelo fondomonetarista, neoliberal y por lo tanto continuista. Era cuestión de tiempo, entonces, un gobierno de “Unidad Nacional” entre los tradicionales partidos de la burguesía y la novel fuerza burguesa de un pasado de luchas a favor de los trabajadores, pasado que se quiere enterrar, para sustituirlo en un maridaje degradante con el imperialismo, la gran burguesía y los militares.